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(Fragmento
de)
En busca del
tiempo perdido
(conocido como "la magdalena de Proust" :P)
Y muy pronto, abrumado por el
triste día que había pasado y por la perspectiva de otro triste día tan
melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en la que
había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel
trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi
atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. un placer
delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que causaba. Y él me
convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en
inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor,
llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que
estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y
mortal. ¿De dónde podría venirme esa alegría tan fuerte? Me daba cuenta de
que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no
debía ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba?
¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el
primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos.
(Marcel Proust; 1919, 60)
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Nota: el texto del cual hice
la reescritura
(por el cual conocí este 'episodio') estaba así, con los [...]
que aquí aparecen. Me tomé el trabajito de buscar el libro completo (I tomo) y
de conseguir (pedir que consigan, mejor dicho) un lindo script para que, cuando
pasen el cursor del mouse por encima de esos [...], puedan leer las partes que
faltaban, así, dicho fragmento, no queda TAN fragmentado
.
Disfrútenlo.